“Vendré otra vez”
Publicado por Revista Peregrinos | Publicado en Artículos | Publicado el 21-09-2011
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Si repasamos la historia religiosa después de la muerte y resurrección de Jesucristo, aun en la actualidad encontraremos sin duda que desde el día que nuestro salvador prometió “…vendré otra vez…” (Juan 14:3), muchas personas han pronosticado y anunciado fechas para el cumplimiento de esa promesa.
También hemos visto como estas fechas han llegado y pasado sin que Jesucristo haya regresado a la tierra para establecer ese mundo de paz que la Biblia nos promete, obligando a estos “profetas” modernos a dar explicaciones o a modificar la fecha de sus pronósticos.
Muchas personas que dicen estudiar y entender profecía viven obsesionadas por descubrir la fecha exacta en que Jesucristo regresará. Otros están atentos a cada noticia, cada desastre natural, cada guerra y le asignan una interpretación profética particular. Ven en cada noticia o acontecimiento “importante”, según su parecer, una profecía bíblica cumplida. ¡Eso se convierte en su prioridad!
A Jesucristo le preguntaron en varias ocasiones; una de esas la encontramos en Marcos 13:4 “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?”. En ninguna de ellas dio una fecha específica sino que dio una lista de acontecimientos a los que uno debía estar atento y que nos indicarían que el cumplimiento de la promesa de su retorno estaría acercándose.
“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas” (Marcos 13:28-29).
Jesús siempre puso énfasis en que nosotros no podemos saber el día ni la hora. “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre” (Marcos 13:32).
Después de su resurrección le volvieron a preguntar y dio la misma respuesta: “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:6-7).
Es paradójico que aun cuando Jesucristo mismo afirmó que no es posible determinar la fecha, las personas se han sentido con autoridad para proclamar fechas exactas a lo largo de los siglos y hasta nuestros días, pasando por alto esta enfática afirmación.
Dios el Padre y Jesucristo no quieren que nos obsesionemos con la búsqueda de la fecha del retorno de Jesucristo, ellos quieren que estemos dedicados a la búsqueda del Reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33). Ellos quieren que estemos dedicados a nuestra preparación para ser parte de ese Reino que se establecerá al retorno de nuestro Rey Jesucristo y en el que se nos ha ofrecido ser reyes y sacerdotes (Apocalipsis 5:10).
En todas las ocasiones que le preguntaron a Jesucristo sobre la fecha, Él hizo énfasis en nuestra preparación, en estar listos para recibir a nuestro Señor. “Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad” (Marcos 13:33-37).
También en Lucas 21:34-36 Jesucristo subrayó: “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”.
Tenemos que tener bien claro que Dios nos ha llamado a una transformación, esa debe ser nuestra principal preocupación, despojarnos del viejo hombre y vestirnos del nuevo creado según Dios. Efesios 4:22 -24 dice: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.
¿Cuánto hemos avanzado en esa transformación? Eso es lo que importa, eso es lo que nos permitirá ser parte de ese nuevo mundo que pronto se establecerá sobre la tierra. “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Romanos 13:11-14).
¿La fecha? No la podemos saber, pero mientras esperamos ese hermoso día cuando se cumpla la promesa de Jesucristo de regresar, tengamos en cuenta la exhortación que nos hace Dios por medio de Pedro en 2 Pedro 3:11-14: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz”.
—Manuel Quijano

Felicitaciones por esta labor, està muy interesante, les animo a continuar …..
con gratitud
Hernàn Gonzales